Dando color a la ciudad gris

Como no se puede meter la risa en un bote, ni tampoco se pueden poner puertas al campo; el arte no esta obligatoriamente circunscrito a museos o galerías. Muestra de ello son los cientos de jóvenes que spray en mano colorean paredes anodinas dandoles vida a ellas mismas y, lo que es aun más asombroso, captando dos o tres segundos de las vidas de las personas que se paran a contemplarlos.

 

Hará menos de un mes que uno de estos muros grises (o blancos con mucha mierda encima) se metamorfoseó. Pasó de un blanco insípido a reflejar el mundo interior de siete artistas, artistas con todas las letras. Auch, Besk, Ares, Ido, Aroh, Aser y Sher tardaron apenas tres días en transformar el lienzo de ladrillo en una obra de arte. En esta ocasión (a diferencia de la rutina del graffitero que en no pocas ocasiones le toca salir corriendo con la obra a medio hacer debido a las impertinentes sirenas de los coches de policía) el propietario de la pared concedió permiso a los pintores para que elaboraran un fresco en lo que antes era una calle industrial y parte de atrás de una gasolinera.

En ella derramaron sus ganas de pintar y esto es realmente maravilloso. Jóvenes que no tienen porque hacerlo, pero lo hacen. Amor al arte, al entorno, al color. Algo se descompone dentro de ellos cuando ven una pared, tapia o muro que no es más que eso, ellos saben que puede ser mucho más. Puede ser una palabra, unas figuras, un paisaje, un pensamiento; todo lo que puedan revelar sus botes de pinturas.

Foto: Roberto Roy

La calle de la Raperi ahora es una calle más bonita. Como dice Ares “Esto es pintar, pintar y pintar”; así lo hacen ellos:

1 Comentario(s)

  1. CHECALE CARNAL http://www.noanoastudio.info/profeto/


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